 |
| |
 |
 |
|
|
|
|
Yo nací en 1969.
Menudo año. Un par de días después de que
tres americanos pisaran la luna haciendo realidad un sueño.
A eso llegué tarde. Era día 23.
Mi padre había
tocado en la tuna de joven, conservaba una bonita guitarra con
cintas de colores dedicadas por hermosas chicas. Yo rompí
aquella guitarra en pedazos cuando sólo tenía 3
años. Jugando.
Me metí en el
primer grupo musical de adolescente, porque mi amigo Antonio me
aseguró que así ligaríamos más. Hasta
entonces yo amaba la música pero ella no se dejaba, se
mostraba indiferente. Empecé con una batería improvisada
y la consigna de que siempre el primer golpe debía ser
en el bombo. Parecía sencillo pero era terriblemente difícil.
"Mejor tú cantas, que eso lo sabe hacer todo el mundo".
A dar la cara. También escribía las letras..
Antonio deshizo la banda
cuando vio que aquello no daba para satisfacer sus inquietudes
musicales, y mucho menos las venéreas. Me quedé
a dos velas. Un cantante que sólo canta tiene las manos
atadas. Tuve que aprender a tocar la guitarra. Mi segunda banda
se llamó La Pública, pop ochentero. El veneno ya
lo llevaba dentro.
|
| |
|
|
|
|
|
Después me compré un
cuatro pistas de segunda mano y me puse a grabar. Autosuficiencia.
La facultad de Económicas era divertida, sobre todo el bar.
Un montón de maquetas después me inventé Perversa.
Muchas ganas. 23 años. Por aquel tiempo yo hacía un
programa nocturno en la radio. Conocí a Chema Lara, le lié
y grabó un par de guitarras acústicas que me faltaban.
Ya tenía el primer disco.. Chema llegó para un par
de canciones y se quedo 8 años. |
| |
|
|
|
|
|
El primer disco no fue un pelotazo,
pero gustó mucho a las 15 o 20 personas que lo compraron.
Eso era aliciente suficiente para hacer otro. Tardamos 4 años.
Lo llamamos Ironías de la Vida. Además por fin teníamos
una banda. Muchas actuaciones. Corría 1996. Los A&R de
las discográficas estaban reunidos. El disco lo costean 6
amigos incondicionales. Un día íbamos en el coche
y oímos una canción nuestra en Radio 3, se nos puso
la carne de gallina. |
| |
|
|
|
|
|
Nos pateamos los garitos más
peregrinos. Daniel Solís tocaba el bajo, Luis Abela la batería
y Lorenzo Solano el saxo. Chema la guitarra y los coros, yo cantaba
y tocaba el teclado. Está mal que yo lo diga pero aquello
sonaba cañón. Calidad individual y disciplina. Buenos
arreglos, matices. Elegancia. Cosechamos críticas muy buenas
de periodistas no siempre borrachos. Ciento cincuenta actuaciones.
Nos comemos una tarta. |
|
|
|
|
| |
En el año 1999 (el siglo pasado,
no nos engañemos) grabamos El Tonto que Te Mira, pero lo
presentamos a principios de 2000. 35 amigos asociados son el soporte
económico y logístico. Son el sello discográfico,
el sustento, el aval. Independencia. Musicalmente ya está
muy claro de que va la cosa: es rumb´n´blues, jazz infusión,
swingin´ bossa. Musicalmente no se sabe de qué va la
cosa. Decida usted. |
| |
Con la resaca de El Tonto
que Te Mira la banda se desintegra. El inquieto cantante gordito
pisa el acelerador, suelta lastre y da sentido a los versos de
Matar a Peter Pan. Este negocio es muy aburrido si no te la juegas
con regularidad. Otra vez solo. Una nueva banda, sólo se
quedó conmigo el mejor saxofonista del mundo: Lorenzo Solano.
Poco a poco voy dando
forma a las canciones de un nuevo disco. Pasan por el estudio
muchos músicos, todos cumplen dos requisitos: 1. Ser excelentes
músicos. 2. ser mis amigos. Nace, en un parto muy largo
Sueño con Lenguas. el diseño gráfico es obra
de Alejandro Martínez y las mezclas vienen de la mano (de
los oídos) de Carlos Lillo. Canela en rama, si no, pruébalo.
Y después de éste,
otro.
Pies, para qué
os quiero.
|
| |
Oscar
Perversa
|
|