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(Letra: O. Rivilla / Música:
Ch. Lara)
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Sales del coche caminas hacia el mar, te
vas desnudando.
Yo nervioso te espío desde el bar, me voy enamorando
"Dame fuego" no estaría mal, decirle
si estudia o trabaja,
y si me ofrezco a secarla, pedir su mano sin más
Me acerco al lado de su pantalón a esperarla
sale de baño con mejor color mucho más radiante
La playa estaba tan sola como aquel tanga en su piel,
volaba sobre las olas. Esto creo que lo soñé
- Señorita, me pregunto si quiere usted casarse
- Encantada de que fuera así, esta misma tarde
- ¿Qué le parece a las siete?
- Bien si es por lo civil
- Hasta entonces vida mía, nos veremos allí
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La playa tan sola como aquel tanga en su piel,
volaba sobre las olas. Esto creo que lo soñé.
La playa estaba tan sola, sin pensar me enamoré,
la arena se volvió rosa. Esto creo que lo soñé.
Esperando estuve hasta las seis de la mañana,
con el ramo en la mano me quedé, clavel en la solapa.
Ahora la busco sin pausa, su mentira ha de pagar,
rezad por que no la encuentre. Juro que la he de matar.
La playa tan sola como aquel tanga en su piel,
volaba sobre las olas. Esto creo que lo soñé.
La playa estaba tan sola, sin pensar me enamoré,
la arena se volvió rosa. Esto creo que lo soñé.
La playa estaba sola, sola, septiembre en Cadaqués,
sus caderas me miraron. Esto creo que lo soñé.
La playa estaba sola, sola, no me pude resistir
Es el lunar de su boca que no me deja vivir
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(Letra: O. Rivilla / Música:
Ch. Lara)
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Se romperán los ojos como se rompe
un vaso
y te echaré de menos perdido en tu regazo.
Reposará tu nombre en la ventana
por la que miro como te escapas
Y vaciaré despacio el humo de tus alas,
y escupiré la sangre de tus palabras,
no tendré a mis espaldas las amenazas,
ni partiré mi frente por no escucharlas.
Se pudrirán despacio los barcos y los mapas
y ya no habrá tesoros cuando te vayas.
Se apagarán despacio los brillos de tus lanzas
y ya no habrá canciones cuando te vayas.
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Se romperán los ojos como se rompe
un vaso
y limpiaré las huellas de tus estragos,
te olvidaré despacio borracho y solo,
degustando los ecos de tu rostro morboso.
Se pudrirán despacio los barcos y los mapas
y ya no habrá tesoros cuando te vayas.
Se apagarán despacio los brillos de tus lanzas
y ya no habrá canciones cuando te vayas.
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(Letra y Música:
O. Rivilla, Ch. Lara)
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Llegaste tarde y yo, sentado tras la mesa,
volví a quedarme colgado mirándote a traición.
Yo te propuse lujurias, un guiño fue bastante
para llevarte al despacho de nuestro director.
Nos amamos y rodamos perdiendo la cabeza
nos bebimos tres botellas de champán.
- Bésame, cómeme otra vez.
- Quiéreme, miénteme después.
- Señor Ramírez: por favor, atento a su trabajo.
Cambie esa cara de bobo, deje ya de soñar.
Dígale a Eva que venga que venga inmediatamente,
no me molesten, si llaman, que no estoy.
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Se abrazaron y rodaron por aquella moqueta
se bebieron dos botellas sin hablar.
Sus encantos me fascinan, no encuentro la cabeza
sucumbiendo a los caprichos del amor.
La envidia me corroe. Sé muy bien que ella
no será para mi pero quiero soñar que
nos amamos y rodamos perdiendo la cabeza,
que bebimos tres botellas de champán.
Sus encantos me fascinan, sus besos me revelan
los senderos escondidos de su piel.
Que nos amamos y rodamos perdiendo la cabeza
sucumbiendo a los caprichos del amor.
- Bésame, cómeme otra vez.
- Quiéreme, miénteme después.
- Bésame, cómeme otra vez.
- Quiéreme, miénteme después.
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(Letra: O. Rivilla / Música:
Ch. Lara)
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Cinco años antes, esta misma habitación,
soles de cuarzo cambian mi pena de color.
Pasos confundidos, matices de opinión,
los ojos empañados, la huella de un adiós.
Las risas se apagan, se esfuman los versos
llenando de curvas este lugar siniestro.
Oigo la puerta y luego el ascensor,
te oigo cantando, te veo cruzando.
Luego te pierdes ¿dónde vas?
Doblas la esquina, aquí esperando ¿volverás?
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Para ti aplausos, yo guardaba estas ruinas,
de ti me quedan llamadas y propinas,
aquella guitarra rota, en el rincón,
rota de gritarte desde este balcón.
Oigo la puerta y luego el ascensor,
te oigo cantando, te veo cruzando
Luego te pierdes ¿dónde vas?
Doblas la esquina, aquí esperando ¿volverás?
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(Letra: O. Rivilla / Música:
O. Rivilla, Ch. Lara)
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En un par de días las cosas se enfrían
y el perro triste pasa a perro descontrolao.
En un par de días se acaba el mal rollo
me mudo la cara y decido salir.
Pero es que ahora mismo no tengo las ganas,
no tengo las llaves, no tengo valor
para llamarte, para contarte
que estoy tan jodido que no sé ni hablar.
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En un par de días me quito el marrón,
me visto de rosa y ventilo mi humor.
En un par de días se me cura todo,
olvido esta cárcel y voy a por ti.
En un par de días tendré igual dinero
pero seré rico en vez de pelón.
En un par de días tendré estos motivos
y pegaré saltos en vez de ladrar.
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(Letra y
Música: D. Solís)
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Ana siempre viste ropa de noche
se agarra a cualquier tipo que pueda pagar.
Ana siempre sale cuando otros duermen
se queda en la esquina en el mismo lugar.
No tiene problemas con Hacienda
nunca ha hecho la declaración.
Duerme todo el día trabaja de noche,
pone buena cara al mal tiempo.
Y les dice a todos...
Átame, pégame, bésame, págame
diviértete esta noche conmigo
Átame, pégame, bésame, vístete
Átame, pégame, bésame, págame
diviértete esta noche conmigo
Átame, pégame, bésame, vístete
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Ana tiene miedo de su suerte
ya no tiene tempo para descansar.
Ana siempre piensa que en la calle
nunca queda tiempo para pensar.
No mira a los ojos, ni sonríe,
la vida consiste en aguantar,
apretar los dientes huir adelante,
poner buena cara al mal tiempo.
Y decir a todos...
Átame, pégame...
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(Letra: O. Rivilla / Música:
O. Rivilla, Ch. Lara)
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A veces me maltratan ciertos ecos
de gritos proferidos sin pensar.
A veces tiemblo presa de los celos
y el miedo no me deja imaginar.
A veces tengo ganas de abrazarte,
colgarte, besarte y no dejarte respirar.
Y te busco palabras y no encuentro
más que huecos sin sentido que llenar.
Y te busco caricias y no puedo
escribirle a esta historia otro final.
A veces me duele hasta la ropa
y entonces me la tengo que quitar
Mis huesos se disuelven sin remedio
y mil demonios vienen a por mí
A veces el silencio me tortura,
me grita y hace mis oídos estallar
Y te busco palabras y no encuentro
más que huecos sin sentido que llenar.
Y te busco caricias y no puedo
escribirle a esta historia otro final.
Y te busco palabras y no encuentro
más que huecos sin sentido que llenar.
Y te busco caricias y no puedo
evitar la locura si no estás.
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A veces la cabeza se me para
y tengo que pensar con un cojín.
Machín me ha convertido en sus maracas
qué bien ser las maracas de Machín.
A veces los pulmones se me encharcan
de ganas de comerme todo tu carmín.
Y te busco palabras y no encuentro
más que huecos sin sentido que llenar.
Y te busco caricias y no puedo
escribirle a esta historia otro final.
Y te busco palabras y no encuentro
más que huecos sin sentido que llenar.
Y te busco caricias y no puedo
evitar la locura si no estás.
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(Letra y Música:
Ch. Lara)
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No sé qué hacer asqueado
estoy nada en la tele se puede ver
Miro el reloj dice las diez
si corro al cine aun llegaré.
Ando perdido voy apurao
un suave perfume marcha a mi lao.
Obcecado en ella obnubilado,
qué me pasa me he dejado llevar.
Se ha detenido y yo detrás,
algo en su espalda me hace temblar.
Cabello largo, los ojos claros,
metro setenta me suena de algo.
Obcecado en ella obnubilado
qué me pasa me he dejado llevar
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No me controlo, echo la mano
no se da cuenta o le ha gustado.
-¡Coño Manolo! tú por aquí
te he confundido con una gachí.
- Perdona Manolo, tío, que te había
confundido con una tía, con esa pinta que llevas
No te equivoques, no me mires así,
no busco guerra me tengo que ir.
Obcecado en ella obnubilado
qué me pasa me he dejado llevar
Asustado, nervioso y excitado
qué me pasa me he dejado llevar
Obcecado en él obnubilado
qué me pasa me he dejado llevar
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(Letra y Música:
O. Rivilla)
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Esta tendencia nocturna a la auto compasión
a veces me relaja y a veces quema
casi siempre hace más leve la pena como el alcohol
y suelo caer rendido antes de salir el sol
Y si hubiera detrás una mentira
sería sin duda una mentira mía
y si hubiera una mano que me empuja
sería tu mano fría casi de bruja
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Esta desviación al suicidio pasajero
no siempre coincidente con tu ausencia
el inofensivo corte con la pluma de mis venas
y la soledad más densa de lo que yo quiero
Esta clara inclinación al masoquismo
más propia de creyente que de ateo
delata mis más ocultos deseos
de pasear por los infiernos de tu abismo
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(Letra: O. Rivilla / Música:
O. Rivilla, Ch. Lara)
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Había perdido la costumbre de engañarme
la de esconder entre tus cartas la verdad
Había empezado a gustarme en el espejo
y las canciones no me hacían recordar
Había aprendido a no odiar los gestos
con que cambiaste en veneno tu sabor
sabía que te burlabas, que volvías
cuando aún estaba yendo yo
Por qué tuviste que volver aquí
haciendo mucho más difícil acabar
Por qué tuviste que venir
a torturarme un poco más
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Había aprendido a no necesitarte
a recorrer esta casa sin temor
ya no tenía porqué tener cuidado
de resbalar con tu ropa interior
Vacié de mis bolsillos los secretos
la tarde que llegaste sin llamar
el miedo era a perder de nuevo
con tus ausencias mi respirar
Había perdido la costumbre de engañarme
la de mirar desde mi ventana el mar
por el placer de estar en la cuerda floja
tomaré de tu vino un trago más
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(Letra y Música:
O. Rivilla)
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Un día llamó a la puerta la
tristeza
vestida con harapos y jirones
pálida como sólo lo está ella
y le tendió su mano roja de cobre
Un día se hizo irreversible la amargura
y los labios se secaron con el hielo
en los pozos donde anida la locura
sólo la muerte sabe alzar el vuelo
No quedaron ni senderos ni enemigos
en el valle que conduce a la agonía
se escondieron en su sombra los recuerdos
y esperaron, temerosos, mejor día
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Aflojaron las nubes su lamento
y apareció detrás un sol herido
que no tuvo la fuerza de la risa
pero echó a los perros con su brillo
Un día se abrieron nuevas flores
en el prado de los derrotados
y aunque no eran flores de colores
sirvieron para ahuyentar el frío
Se perdieron los murmullos los lamentos
en el valle que conduce a la agonía
No quedaron ni suspiros ni consejos
al final de aquella travesía
Se escondieron en su sombra los recuerdos
y esperaron, temerosos, mejor día
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(Letra: O. Rivilla, R. Casttro/
Música: O. Rivilla)
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La primera tuve que pagar sonaba abajo el
ruido del bar
ella sabía qué tenía que hacer y creía
que yo también
entre sus brazos ni rosas ni miel
me miró susurró Adiós
la besé muy despacio
La segunda se acercó a mí dijo gustarle mi
forma de mirar
Era valiente le divertía mandar pero no supo adivinar
el final
entre sus brazos vino y chanel
no gritó no tembló adiós
la besé muy despacio
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La tercera se burló de mi desafiante
enigmática y gris
por un momento llegué a dudar pero su fuego me obligó
a quedar
en aquel cuerpo azúcar y sal
me dormí se esfumó adiós
dónde estás te busque
La cuarta tiene que pagar la deuda de las demás
solitaria y herida va débil la cuarta soy yo
en mis brazos hielo y carmín me dormí me esfumé
adiós
¿Dónde estas? te busqué dónde
estas te busqué
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(Letra: O. Rivilla / Música:
Ch. Lara)
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Me iré donde no halla miedos
donde no existan relojes
me iré para no estar solo
sólo donde esté la noche
Me iré con el paso firme
sin volver la vista atrás
Y no me echarán de menos
porque es mejor olvidar
y no volverá mi sombra
a mendigar tu mirar
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Me buscarán entre dioses
en los que nunca creí
Preguntarán a los lobos
que callan siempre de mí
Me habré ido del todo
sin volver la vista atrás
Y no me echarán de menos
porque es mejor olvidar
y no volverá mi sombra
a mendigar tu mirar
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